El G-20 cumple solo con los malos pronósticos

ABC (Spain)
Pablo M. Díez
Saturday, November 13, 2010

En Corea, escenario hace 60 años de la primera guerra del comunismo contra el capitalismo, se libró ayer la última batalla del liberalismo contra el proteccionismo. Como aquella contienda, acabó en tablas porque los viejos enemigos ideológicos son ahora socios comerciales. La cumbre del G-20 concluyó ayer sin fijar medidas concretas contra los grandes obstáculos que frenan ahora la salida de la crisis: la «guerra de divisas» y los desequilibrios comerciales. Según la declaración conjunta del encuentro, los países más industrializados y las potencias emergentes se comprometieron en la solución de ambos conflictos, pero no se pusieron de acuerdo en las medidas a tomar.

El comunicado final de la cumbre apuesta por avanzar «hacia tipos de cambio más determinados por el mercado» y propone «abstenerse de adoptar devaluaciones competitivas». Pero no insta directamente a China a apreciar el yuan, como reclama EE.UU., que a su vez mantiene una cuestionada política monetaria que ha situado al dólar en mínimos para favorecer sus exportaciones.

Obama contra China

Su presidente, Barack Obama, aparece como uno de los perdedores de la cita, no solo por las críticas recibidas desde Europa, Asia y Iberoamérica, sino también porque no ha podido firmar un largamente negociado acuerdo de libre comercio con Corea del Sur. Nada más terminar la cumbre, el inquilino de la Casa Blanca abría fuego de nuevo contra China en la «guerra de divisas». «Pekín gasta enormes cantidades de dinero en mantener el yuan devaluado», criticó Obama, quien volvió a pedir «una apreciación gradual, no de la noche a la mañana».

La declaración final también persigue «desarrollar el conjunto de actuaciones que reduzcan los desequilibrios externos excesivos y mantengan los desequilibrios por cuenta corriente en niveles sostenibles». Como se intuía, tampoco en este aspecto hubo acuerdo sobre cifras concretas y potencias exportadoras como China, Alemania y Japón rechazaron la propuesta de EE.UU. de limitar los superávit y déficits comerciales al 4% del PIB de cada país. Ante la falta de consenso, el G-20 encomendó a sus ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales que desarrollen durante los próximos meses las líneas de trabajo para lograr tal fin. Tendrán de plazo hasta la próxima cumbre del G-20, esto es, menos de seis meses. «El objetivo del comunicado es enviar un mensaje muy claro a los mercados internacionales y a los especuladores de divisas, diciéndoles que hay consenso a la hora de tomar medidas conjuntas, pero que hace falta más tiempo», explicó a ABC Gregory Chin, experto del Centro para la Innovación del Gobierno Internacional (CIGI).

El temor de los expertos es que las políticas proteccionistas desate guerras comerciales y lastren la recuperación, como ocurrió durante la depresión de la década de los años 30. A pesar de sus diferencias, el G-20 se mostró unido a la hora de «resistirse al proteccionismo en todas sus formas» y propugnó seguir avanzando hacia la liberalización del comercio mundial fijada en la Ronda de Doha. Junto a la reforma del FMI pactada para dar más peso a los países emergentes, el G-20 acordó elevar las exigencias de capital para los grandes bancos con riesgo sistémico. El objetivo es que las entidades dispongan de fondos suficientes para no arrastrar al resto del sistema en caso de quiebra.

Guiño a la banca minorista

Las nuevas normas, más estrictas, entrarán en vigor en enero de 2013 y serán plenamente operativas en 2019. Eso sí, según el comunicado, se tendrán en cuenta factores «cualitativos» (como el riesgo asociado al tipo de negocio) para determinar los nuevos extras de capital. Así, el próximo caballo de batalla en el G-20 será confeccionar la espinosa lista de bancos afectados, ya que los americanos y europeos pueden verse más afectados que los asiáticos porque su presencia internacional es mayor. Pero, tras la «Batalla de Seúl», esa lucha se librará en próximas cumbres del G-20. ¿La siguiente? En Francia, en primavera.