El gobierno ha declarado que 2013 será el Año de la Innovación. Se nombrará una comisión de alto nivel para emitir un informe. Dado el desempeño de la economía chilena, es fácil caer en la complacencia. Con la magnitud de la inversión extranjera, que en 2012 llegó a un récord de US$ 26 mil millones, la tentación es decir “hoy bien, mañana mejor”. Ello sería un error. Un 60% de las exportaciones de Chile proviene del cobre. A este ritmo, en algunos años podemos volver a la situación de 1970, en que entre un 70% y un 80% de nuestros ingresos de divisas se originaban en el cobre. Esto no es sano. Hacen falta nuevos sectores productivos. 


Para ello, podemos aprender algo de la India. Desde 1990, India ha sido el país con mayor crecimiento, después de China. Las TI y la telemática han jugado un papel clave. Tanto en materia de software como en outsorcing, India es hoy una potencia. En Chile varios bancos usan el software bancario de i-flex solutions, una empresa india basada en Bangalore. Tata Consulting Services (TCS), la mayor empresa informática india, está en Chile desde 2005, y emplea a 2.000 personas. Evalueserve, otra empresa india del sector, llegó en 2007 y tiene una nómina de 300. Todo esto implica transferencia de tecnología y empleos de alta calidad.

Sin embargo, como señalo en mi reciente libro, La Nueva India (El Mercurio/Aguilar), el dinamismo de la economía india no se limita a las TI. India produce hoy dos millones de automóviles al año y once millones de motocicletas. Land Rover y Jaguar, otrora marcas inglesas, son hoy propiedad de Tata Motors. El Tata Nano, el automóvil más barato del mundo (en US$ 2.500) se concibió, diseñó y se produce en la India. En muchos rubros, la inventiva y capacidad de improvisar de empresarios, ejecutivos, ingenieros y técnicos indios ha sido clave para estos enormes avances. Es lo que los indios denominan jugaad, y ha llevado a acuñar el término “indovación”. Y, lejos de considerar a los 800 millones de indios que subsisten con menos de US$ 2 al día como un lastre, las empresas indias los ven como una gran oportunidad. Así, muchas orientan sus productos no al ABC1, sino que a los sectores populares, buscando “la fortuna en la base de la pirámide”.

Si de verdad queremos que 2013 sea el Año de la Innovación en Chile, lo primero que deberíamos hacer es mirar a la Nueva India y ver qué podemos aprender de sus prácticas gerenciales y de producción. Ellas han revolucionado la forma de hacer negocios en el siglo XXI.

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