En Corea, escenario hace 60 años de la primera guerra del comunismo contra el capitalismo, se libró ayer la última batalla del liberalismo contra el proteccionismo. Como aquella contienda, acabó en tablas porque los viejos enemigos ideológicos son ahora socios comerciales. La cumbre del G-20 concluyó ayer sin fijar medidas concretas contra los grandes obstáculos que frenan ahora la salida de la crisis: la «guerra de divisas» y los desequilibrios comerciales. Según la declaración conjunta del encuentro, los países más industrializados y las potencias emergentes se comprometieron en la solución de ambos conflictos, pero no se pusieron de acuerdo...

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